The Dog Island
Ene 03 2007 | 04:54 PerrosLa Isla de los Perros, o The Dog Island, es un edén, donde los perros son libres de corretear por doquier,
de oler sus traseros sin medida, de hacerse en todos lados, de dormir en donde sea (cualquiera de las muchas cuevas hechas artificialmente) y de marcar su territorio una y otra vez sin recibir reclamo alguno. 10,000 conejillos (y contando) sirven de comida además de los suplementos alimenticios que se les ofrece. Los conejillos a su vez se alimentan de zanahorias silvestres que son plantadas por un equipo de 15 ingenieros de restauración vegetal (wow, yo no sabÃa que existÃan).
Me encantarÃa ver a mi perro jugando entre sus miles de congéneres,
mordisqueando troncos, persiguiendo afanosamente a los conejos y demás animales de su cadena alimenticia, libre de toda regla e imposición doméstica, sin otra obligación que la de seguir su instinto en la majestuosidad de la isla principal del santuario, donde viven los perros de tamaño promedio, separados de los grandes, y de los más pequeños, que aunque son los menos, requieren de mayor atención.
Si lo pensamos, y siguiendo la filosofÃa de The Dog Island, nuestros perros no son más que nuestros amados (en el mejor de los casos) esclavos que han aprendido a amarnos incondicionalmente bajo nuestras reglas, no bajo las de la naturaleza, no como verdadera convivencia…
For years human beings have owned other human beings. This was called slavery. During times of slavery, slave owners talked about the difference between treating their slaves in a “good” way and in a “bad” way. The issue was never, should we or should we not own slaves. For a more detailed discussion of this notion, see Valerie Martin’s book Property. You’ll find it to be an eye-opener.
The same issues apply to us, in this 21st century. We have conditioned our lovely canine friends to live under our rules. They are used to it, yes. They have learned to love us anyway, yes. But it is not right, no. Dogs should live free, should live lives unfettered by humiliation due to forced public defecation and having to walk on a leash.

El envÃo a la isla y el mantenimiento de los perros es gratuito, el único requisito previo a la aprobación de la “liberación” del perro es un entrenamiento en el que se motiva al perro a seguir su instinto de cazador.
La isla estadounidense de menos de 100 habitantes se encuentra a poco más de 5 kilómetros al noreste de Carabelle, Florida, y pertenece en su mayor parte a The Nature Conservancy, organización que se preocupa por preservar y proteger las más importantes tierras y aguas, ecológicamente hablando, para la naturaleza y la humanidad [Wikipedia].
El enterarme de esta isla y de los argumentos que fundamentan su creación me hizo reflexionar mucho; lástima que sólo ese sea el propósito, reflexionar, porque la realidad es otra: The Dog Island no existe y su único propósito es protestar en contra del consumo de perros en China y seguramente en Norcorea
Sea como sea, el mensaje es claro, enternecedor, y muy revelador.
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